Durante los últimos años dos importantes factores han hecho del Control de Calidad en la fabricación un reto todavía mayor. Por una parte, los fabricantes han puesto en marcha estrategias BTO (built-to-order) que demandan de la fabricación de productos según órdenes de compra espontáneas. El segundo factor se corresponde con la creciente práctica del diseño y desarrollo en colaboración. El resultado es que los fabricantes deben recoger y analizar grandes cantidades de información de fuentes dispares para asegurar el control de calidad de los procesos de fabricación.